24/08/2016 | admin

Banca móvil y dinero electrónico: Desafíos y oportunidades para la región latinoamericana

Este es un post de Juan Navarrete (Director de la Division de Inclusión Financiera para Fundación Capital), colaborador para este sección especial.

Estado Actual en América Latina y el mundo

De acuerdo al International Finance Corporation (IFC), a Enero de 2016 existían en el mundo 7,300 millones de personas, de las cuales el 51% (3,700 millones) son usuarias de celulares activos. Volcando la mirada en América, existen aproximadamente 1,072 millones de líneas activas de teléfono celular, siendo este número superior al del total de la población, que se sitúa en 997 millones; es decir, existen más conexiones a celular que habitantes en el continente.

En la actualidad se desarrollan 37 iniciativas de dinero móvil en la región, con un fuerte crecimiento durante los últimos años. Los primeros desarrollos en esta materia tuvieron lugar en 2008, y a la fecha las nuevas iniciativas han aprovechado las llamadas “ventajas del atraso”, ya que han podido desarrollar en menor tiempo y con mayor efectividad alternativas de dinero electrónico y banca móvil aprovechando lecciones aprendidas previamente por otros actores e iniciativas.

Autor: Fundación Capital

En relación con los servicios financieros, la banca móvil se constituye como un canal transaccional, cuya función principal es la de facilitar la conexión con servicios financieros apoyados en el uso de la tecnología. Proporciona una ventaja de costos para quienes lo ponen a disposición de sus usuarios.

El dinero electrónico (e-money en inglés), de acuerdo con una investigación de BBVA, “es un instrumento financiero que almacena valor electrónicamente contra la recepción de fondos equivalentes por parte del emisor. Se acepta como medio de pago por terceros ajenos al emisor y puede transferirse entre usuarios y convertirse de nuevo en efectivo. El valor se almacena en un dispositivo electrónico que puede ser un monedero virtual en Internet, una tarjeta de pago prepagada u otras tarjetas inteligentes, como una tarjeta de telefonía móvil. En este último caso, a veces se hace referencia al dinero electrónico como dinero móvil”.  

Dentro de los desafíos que se identifican para este tema, que ha cobrado gran relevancia en los últimos años, destacan los siguientes:

– cómo incentivar el uso de plataformas de banca móvil y dinero electrónico desarrollando un ecosistema sostenible e inclusivo;

– cómo pueden la regulación y las políticas públicas apoyar el surgimiento de innovaciones en este sector, favoreciendo la confianza y el uso por parte de la población, y

– cómo puede la revolución digital impulsar la inclusión financiera de la población tradicionalmente excluida del sector financiero.

La función de la política pública

La política pública debe atender tanto al ámbito de la oferta como al de la demanda. Respecto a la demanda, la política juega un importante papel a la hora de informar al usuario, estimular su confianza y favorecer el desarrollo de capacidades financieras específicamente dirigidas a este nuevo sistema, para que puedan tomar decisiones informadas, con bajo nivel de riesgo.

En cuanto al trabajo sobre la oferta, la política pública es importante a la hora de favorecer la capilaridad del sistema (la red debe ser capaz de alcanzar sectores remotos e informales) y la interoperabilidad (entre plataformas y proveedores). De forma transversal, la política pública deberá contemplar aspectos de medición e indicadores de éxito para el sistema. Estos elementos deben ser tomados en cuenta si se quiere que la política resulte efectiva para la inclusión de sectores de población que no cuentan con acceso a servicios financieros en la actualidad.  

Desafíos en el acercamiento al usuario y el desarrollo de canales y productos

Varios son los desafíos relacionados con el usuario y el desarrollo de productos y canales. Algunos de ellos serían:

Usuario

  • Trabajo desde enfoques diferenciados. No perder de vista a los diferentes tipos de usuarios que están inmersos en un ecosistema. Los procesos de creación de productos y canales desde el usuario son básicos para poder tener éxito en el acceso y el uso de servicios financieros.
  • Focalizar estrategias de desarrollo de productos enfocado a jóvenes. Los jóvenes estarán más dispuestos a utilizar servicios financieros mediante sus teléfonos móviles, por lo tanto las estrategias deben focalizarse.
  • Confianza: en general, existe entre la gente de bajos ingresos una manifiesta desconfianza hacia el sistema financiero y, en el caso de la banca móvil, la desconfianza se ve agravada por la falta de capacidad para entender cómo funciona este sistema, por el desconocimiento de herramientas tecnológicas. Además, también influye la percepción de inseguridad que todavía generan los medios electrónicos de pago: el dinero físico, tangible, proporciona una sensación de seguridad que el dinero electrónico no da.

Productos

  • Incentivos al uso de los productos. Sobre todo las instituciones financieras o aquellos precursores de las mismas deben pensar en incentivos que permitan que los usuarios adopten y usen los servicios financieros a través de la tecnología.
  • Acompañar de Educación Financiera. La adopción depende del grado de conocimiento de la población, este nivel de adopción genera confianza; y en base a la experiencia uno de los métodos para lograrlo es hacerlo mediante la educación y formación de capacidades de los usuarios.

Canales

  • Ser un modelo de negocio sostenible para quien los crea. El desarrollo de canales presenta un desafío al momento de destinar inversiones para el desarrollo e innovación. Un canal debe ser un modelo de negocio que permita ser sostenible y sobre todo escalable. En la capilaridad de un canal radica el nivel de uso y por ende su sustentabilidad.
  • Beneficios por ser corresponsal. Dentro del ecosistema de dinero electrónico se necesita centros de transacción (donde puede ser utilizado el dinero electrónico) y puntos para cash in /out (donde se pueda canjear y cargar la billetera móvil). Estos puntos pueden ser corresponsales y para que los pequeños o medianos negocios quisieran ser un canal deberían tener un incentivo que podría ser tributario o de manera privativa desde la institución que los patrocina.

El papel de la regulación

Autor: Fundación Capital

La regulación es necesaria en este tema, y debe promover una sana competencia en la creación de productos y servicios desde los ofertantes. El regulador debe trazar la cancha de los participantes en el ecosistema en temas como: participación de miembros del ecosistema, riesgos implícitos en productos móviles, entes de control y forma de manejo de dinero (depósitos de dinero), identificación de barreras para la inclusión financiera y permitir que los ofertantes tengan espacio para innovar y siempre tengan a la generación de confianza entre los temas fundamentales. Muchas inquietudes deben subsanar las regulaciones como por ejemplo:



 

    • Qué entidades están autorizadas para emitir dinero electrónico.
    • Cuáles son los requisitos que una entidad debe cumplir para ser emisora, y quién es el organismo que la controla.
    • La acumulación de dinero en una cuenta electrónica, ¿es considerado como un depósito?
    • Los depósitos en cuentas electrónicas, ¿ganan intereses?
    • ¿Existen organismos que respalden los ahorros generados en este tipo de cuentas?
    • Cuáles son los límites de saldo, transacciones en el sistema, etc.
    • Controles frente a financiamiento de delitos y lavado de activos.
    • Exigencia de una educación financiera y tecnológica.

Iniciativas desde el trabajo de la demanda

Las 37 iniciativas que se reportan en la región latinoamericana tienen en común el estar enfocadas a la población no bancarizada. Ciertamente, este debería ser el enfoque, aunque hablar de un proceso de inclusión financiera, con las barreras y características que se observan en varias iniciativas, resulta algo ambicioso. La población excluida merece ser un foco de atención prioritario al momento del diseño, desarrollo e implementación de nuevos instrumentos financieros. Una de las alternativas es utilizar una metodología que permita el acercamiento a la población objetivo, analizar su comportamiento en el uso de productos financieros y diseñar productos, servicios y canales buscando la máxima satisfacción de un usuario en la experiencia de utilización de una solución; y con base en este análisis, que finalmente la adopción por parte de los usuarios sea más efectiva.

Sobre Juan Navarrete

Juan_N_portfolioJuan Navarrete es el Director de la Division de Inclusión Financiera para Fundación Capital. Ha sido servidor público para la Banca de Desarrollo en México, al encargarse del área de estudios del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI). También fue director ejecutivo de la oficina en México de PlaNet Finance. Como consultor independiente, ha dirigido proyectos en América Latina, el sudeste asiático y África, en los que ha realizado estudios de impacto de programas de desarrollo, así como evaluaciones de instituciones financieras. También ha provisto asistencia técnica a instituciones microfinancieras para el diseño de productos.


« Las Fintech como medio de inclusión financiera en LATAM BBVA Open Talent da a conocer a las dos startups más innovadoras de USA y del resto del mundo »

¡Apúntate a nuestra newsletter!

Recibirás las últimas novedades y serás parte de la comunidad Fintech líder en América Latina y Europa.

Lead Source






Nombre*
Apellido*
Email*
Soy de …*


¡Apúntate a nuestra newsletter!

Recibirás las últimas novedades y serás parte de la comunidad Fintech líder en América Latina y Europa.

Lead Source






Nombre*
Apellido*
Email*
Soy de …*